HISTORIA

Titanic: Así se encontraron los restos del gigante ‘inquebrantable’

A pesar de sus medidas de seguridad, el barco se hundió tras chocar con un iceberg en 1912, demostrando que su diseño no era infalible.

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El 10 de abril de 1912 marcó el inicio de un viaje legendario y desafortunado para del Titanic, el barco considerado impenetrable que se convirtió en un símbolo de la tragedia marítima. Este majestuoso trasatlántico partió del puerto inglés de Southampton con destino a Nueva York, pero su destino final sería muy diferente al planeado.

Construido en el astillero Harland and Wolff en Belfast, Irlanda del Norte, el Titanic era el barco más grande y lujoso de su época. Con una longitud de casi 270 metros, 28 metros de ancho y una altura de 18 pisos, el Titanic era una maravilla de la ingeniería naval de principios del siglo XX. Sin embargo, su tamaño y lujo no pudieron protegerlo de su fatídico destino.

La ingeniería del Titanic

Diseñado para ser el epítome de la opulencia y la seguridad, el Titanic contaba con un sistema de compartimentos estancos que se suponía que lo mantendría a flote incluso en caso de colisión con icebergs.

Sin embargo, la colisión con un iceberg en la noche del 14 al 15 de abril de 1912 demostró que el diseño del Titanic no era infalible. A pesar de sus medidas de seguridad, el barco se hundió en menos de tres horas, llevándose consigo la vida de alrededor de 1,500 pasajeros y tripulantes.

¿Cómo se encontró el Titanic?

Durante muchos años, diversas expediciones intentaron localizar el Titanic sin éxito, enfrentando desafíos como el clima impredecible del Atlántico Norte, la gran profundidad en la que yace el barco y los relatos contradictorios sobre sus momentos finales.

Finalmente, después de 73 años de su hundimiento, el explorador de National Geographic Robert Ballard, junto con el científico francés Jean-Louis Michel, lograron ubicar el lugar de descanso final del Titanic el 1 de septiembre de 1985, a unos 612 kilómetros al sureste de Terranova en aguas internacionales.

El sitio ha sido visitado por varios exploradores, dejando su marca en forma de basura moderna que ensucia el área. Además, se ha observado que los sumergibles que visitan el barco pueden haber causado daños al aterrizar o chocar contra él.

Los procesos naturales también están contribuyendo a la degradación del Titanic: los moluscos han consumido la mayor parte de la madera del barco, mientras que los microbios están corroendo el metal expuesto, formando estructuras con forma de carámbano conocidas como "rustículos".

Historia del Titanic a través de los ojos de James Cameron

El evento fue inmortalizada en numerosas ocasiones en libros, documentales y películas, pero ninguna ha capturado la imaginación del público como la película de James Cameron, "Titanic".

La historia del Titanic sigue viva en la memoria colectiva como un recordatorio de la fragilidad humana frente a las fuerzas de la naturaleza. Su historia y hundimiento continúa causando intriga, tanto que se han hecho expediciones hasta los restos del colosal barco aún cuando el riesgo de implosión persiste poniendo en riesgo la vida de los pasajeros.