Este sábado en el corredor Reforma-Zócalo se dará cita las comunidades de la diversidad sexo-genérica y las poblaciones LGBT para celebrar las batallas ganadas, para demandar las deudas históricas y visibilizar nuestra presencia y pertenencia a un mundo aún desigual en materia de Derechos Humanos, impartición de justicia y violencia.
Habrá fiesta, pancartas, arengas y mucha algarabía. Hasta aquí todo parece lo cotidiano y habitual de esta 48º Edición de La Marcha del Orgullo LGBTIQA+ pero este año tiene otro componente: la disputa por el espacio público y el patriarcado deportivo-económico. Este año, la conmemoración y celebración de la Marcha del Orgullo ha coincidido con el encuentro deportivo de futbol, con implicaciones muy significativas que generan una tensión que evidencia las enormes brechas ideológicas entre la FIFA y los Derechos Humanos.
Porque el Mundial 2026 ha tenido de todo y mucho nada digno de replicar por parte del organismo, de directivos y la afición: desde acoso a mujeres periodistas, la represión a las madres buscadoras, el hostigamiento, las leyes del mercado impuestas a
México antes que respetar las leyes mexicanas, la exaltación del patriarcado en la cancha, en los estadios, en las llamadas fiestas donde la euforia produce violencia que no se castiga, ni se persigue ni se impide, se banaliza.
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El futbol es político y es el campo simbólico del patriarcado, es desigual en el número de mujeres y hombres para el arbitraje, de las mujeres periodistas deportivas, la nula presencia de jugadores declarados y asumidos de la comunidad LGBT, se trata de una oda al machismo, donde el otro equipo es el enemigo, donde anotar un gol es un motivo para la violencia, las leyes financieras del mercado se imponen ante cualquier ley o autoridad institucional del país donde se juega: piensen en los dueños de los palcos del Estadio México que debían consumir lo que la FIFA imponía de menú; en la toma de la plancha del Zócalo donde definen quienes sí y quienes no debemos hacer uso legítimo del espacio público; el uso de la fuerza pública en las inmediaciones del estadio no para cuidar y proteger a la afición sino para hostigar e impedir la manifestación ciudadana como ocurrió con los colectivos de Madres Buscadoras, y hoy no permitir que los contingentes de la Marcha del Orgullo lleguemos al zócalo, sitio por derecho ganado desde hace más de dos décadas y que no haya autoridad nacional que valga sino la FIFA que no quiere que se vea, que salga en los medios masivos la expresión de la diversidad sexo-genérica, a la cual no es incluyente, partícipe y la ideología patriarcal de la FIFA no comulga.
Así llegamos este año a la edición 48 de esta marcha con la atmósfera de un conservadurismo que avanza a pasos veloces a retroceder en Derechos Humanos, en inclusión en la búsqueda de justicia e inequidad para las poblaciones y comunidades LGBT que son históricamente marginadas, violentadas y excluidas de los sistemas financieros, de justicia y salud en nuestro país.
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Como institucionalización de la ideología patriarcal, la presidenta Claudia Sheinbaum: “En esta ocasión los que participen en la Marcha por el Orgullo no se podrá llegar al zócalo sencillamente porque a esa hora hay partido de futbol y es justamente la celebración en el momento en que está en el mundial… en este momento no se podría llegar el zócalo, y habrá mucha gente que va a ver los partidos. Es por única ocasión que no van a poder llegar.”
Nuevamente las leyes internacionales del mercado se imponen a las leyes nacionales de los derechos humanos, el machismo, la homofobia, el patriarcado define lo que debe ser visto, convivir y expresarse con lo que no. El mensaje (ingenuo) de la presidente expresa la legitimación de la discriminación, la exclusión y homofobia sistémica.
Disfrazada de seguridad, impedir llegar al espacio simbólico e histórico donde los colectivos y comunidades lgbt hemos conquistado a lo largo de estas décadas como un derecho de la manifestación, la celebración y el reclamo hoy es parte de las leyes regresivas del conservadurismo a las que el propio partido en el poder (de izquierda) se suma: el mundo está dando pasos hacia atrás en materia de Derechos Humanos. Avanzan los antiderechos.
Abramos la discusión: @salmazan71
