OPINIÓN HÉCTOR ZAGAL

Gallinas degolladas y perros rabiosos

¿Ustedes se asustan fácilmente?... Es curioso cómo algunas situaciones nos pueden generar pavor y otras no.

Héctor Zagal escribe sobre Gallinas degolladas y perros rabiosos
Héctor Zagal escribe sobre Gallinas degolladas y perros rabiososCréditos: Pexels
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¿Ustedes se asustan fácilmente? Cuando vemos una araña negra en el cuarto contamos con todas las excusas necesarias para echar un grito. Suelo cambiarme de acera si veo que hay un perro suelto caminando rumbo a mí, pues temo que me suelte una mordida. Y mejor ni hablar de la alerta sísmica, cuyo ulular aterra a quienes vivimos en CDMX. Ahora que, lo que verdaderamente me aterra son las enfermedades infecciosas. Soy un hipocondríaco profesional.

Sin embargo, cuando veo una película de terror no me asusto. Es curioso cómo algunas situaciones nos pueden generar pavor y otras no. Pero algo que sí me ha provocado ese sentimiento son las novelas.

¿Sentir miedo el malo? Jean-Paul Sartre decía que “Todo el mundo tiene miedo, todo. Los que no lo tienen no son normales; esto no tiene nada que ver con el valor”. Claro, porque el valiente tiene miedo, y es valiente porque se sobrepone a este. Mi gran acto de valentía en la secundaria (además de darle un beso a mi novia en el patio de la escuela) fue leer a Edgar Allan Poe. Cualquiera que se haya acercado a este escritor ha sentido la piel de gallina. Mis cuentos favoritos de Poe no hablan de demonios o fantasmas, sino de la culpa, la ansiedad y la maldad del hombre. Por ejemplo, en El gato negro se narra el tormentoso remordimiento que el protagonista vive por dañar a sus seres queridos.

Stephen King es el rey moderno del horror. Si su fama no era suficiente en la literatura, cuando se adaptaron sus novelas su popularidad se disparó aún más. Películas como El Resplandor o Eso motivó a una enorme cantidad de personas a leer literatura de terror. Aunque no soy su más grande fan, he disfrutado los pequeños sustos en el cine.

En nuestra lengua también hemos tenido “terroríficos” cuentistas, como Horacio Quiroga. ¿Han leído La Gallina Degollada? Cuenta la trágica historia de una familia cuyos cuatro primeros hijos padecen una discapacidad mental debido a una enfermedad congénita. Para sorpresa de todos, la quinta hija nace sin ningún problema. Pero no les voy a arruinar el relato…

A mí me parece maravilloso que los escritores puedan replicar ese sentimiento con sus escritos. Sabemos que estamos a salvo. Nada ni nadie saldrá de esas hojas a hacernos daño –a diferencia del perro rabioso de la calle– y, aun así, sentimos miedo. Las palabras tienen el poder de helar la sangre ¿Cuál es el relato que más miedo les ha provocado? En mi caso, “La ley de impuestos sobre la renta”.