La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Fundación Invictus A.C. informaron de manera conjunta el sensible fallecimiento de la osa Mina, ocurrido el pasado 10 de junio a consecuencia de un paro cardiorrespiratorio. El ejemplar se había convertido en un símbolo de la lucha contra el maltrato animal tras haber sido rescatado de condiciones extremas de descuido.
Los resultados oficiales de la necropsia, entregados formalmente este 23 de junio, explicaron detalladamente que el deceso fue la consecuencia directa de una enfermedad cardiaca crónica avanzada, la cual desencadenó un edema pulmonar severo y una insuficiencia respiratoria aguda.
De acuerdo con los especialistas, estos hallazgos médicos resultan plenamente congruentes con los antecedentes clínicos de cardiomegalia (agrandamiento del corazón) e insuficiencia cardiaca que ya le habían sido documentados desde su ingreso.
Nueve meses de cuidados intensivos y medicina regenerativa
Desde el traslado de Mina a las instalaciones de la Fundación Invictus hace nueve meses, los esfuerzos de médicos veterinarios y autoridades se enfocaron en brindarle la mejor atención disponible en el país para garantizar su bienestar integral. El ejemplar recibió monitoreo permanente y tratamiento especializado para mitigar una desnutrición crónica —factor que detonó su problema cardiaco—, así como severas y dolorosas afecciones en la piel que lograron ser aliviadas con éxito.
Apenas el pasado 25 de mayo, la directora de la fundación, Erika Ortigoza Vázquez, había reportado que estudios de alta especialidad revelaron que la osa presentaba también fisuras y fracturas en cuatro vértebras, sumado a una grave afectación en huesos, rodillas y articulaciones provocada por años de encierro inapropiado.
Debido a que sus condiciones óseas impedían una cirugía de columna, el equipo médico había optado por un tratamiento de medicina integral regenerativa enfocado en reducir el dolor y mejorar su movilidad, ya que Mina caminaba con extrema dificultad debido a una fuerte artritis. Asimismo, la osa requería pasar sus días en un espacio con clima controlado para evitar el angioedema solar, una condición que le provocaba inflamaciones graves en la piel al exponerse a los rayos del sol.
Sanciones frenadas por recursos legales del antiguo recinto
En lo que respecta al establecimiento donde la osa permaneció confinada antes de su rescate, la Profepa comunicó que ya concluyó formalmente el procedimiento administrativo correspondiente. En marzo de 2026, la dependencia federal notificó de manera oficial al predio responsable sobre una resolución administrativa que implicaba severas sanciones económicas y medidas obligatorias de reparación del daño.
Sin embargo, los propietarios del lugar impugnaron la resolución de la autoridad ambiental a través de diversos recursos legales. La Profepa precisó que mientras dichos juicios y mecanismos de defensa no se resuelvan de manera definitiva en los tribunales, la sanción en contra de los señalados por negligencia no puede ser ejecutada.
Finalmente, la dependencia agradeció públicamente el profesionalismo y compromiso de la Fundación Invictus por haberle otorgado a Mina meses de dignidad, protección y cariño en la última etapa de su vida.
