Lo que comenzó como un acto de generosidad espontánea se ha convertido en una pesadilla de acoso para el empresario regiomontano Heriberto Vargas, quien hace unos días donó una camioneta equipada con dos carriolas a los padres de unos mellizos que se viralizaron por transportar a sus pequeños con tanques de oxígeno.
En un mensaje publicado en sus redes sociales, Vargas denunció que desde que se hizo pública su donación, su número personal ha sido víctima de un acoso constante por parte de personas que buscan apoyo económico, pero que no respetan los límites mínimos de convivencia.
"Mi gente, la verdad estuve pensando mucho si publicar esto o no por cómo se lo vayan a tomar", expresó visiblemente afectado. "Todo viene a raíz de la camioneta que regalé en CDMX a una pareja con sus gemelitos. Lo hice de corazón, sin presión y sin obligación. Cuando uno ayuda lo hace porque le nace".
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El empresario fue enfático al señalar que recibe "muchísimos mensajes y muchísimas llamadas todos los días pidiéndome ayuda. Son demasiadas personas escribiéndome, buscándome y llamándome a cualquier hora". La situación ha escalado al punto de recibir llamadas durante la madrugada, alterando la rutina de sus hijos pequeños, quienes deben levantarse temprano para asistir a la escuela.
"Eso ya no es pedir ayuda, eso es exigirla", sentenció Vargas, marcando una clara diferencia entre la solicitud respetuosa y la presión que ahora enfrenta. "Yo también tengo presión. Tengo familia. Tengo un negocio que sacar adelante, muchas entregas por realizar y un evento este fin de mes que organizar".
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El empresario dedicó parte de su mensaje a reflexionar sobre la naturaleza de la ayuda: "Ayudar nace del corazón, no de la exigencia que te hace ver como si tuvieras que cumplir. Yo apoyé porque me nació, no porque me lo impongan ni porque sea mi responsabilidad resolver la vida de todos".
Vargas concluyó con un llamado directo: "Les pido respeto para mí y para mi familia", dejando claro que, aunque su corazón sigue abierto a la solidaridad, su privacidad y la de los suyos no pueden seguir siendo vulneradas.
