Durante ocho años, ambas entidades no fueron vecinas, sino una sola: el Estado Libre y Soberano de Nuevo León y Coahuila.
Este 26 de febrero se cumplen 162 años de la separación definitiva entre ambas entidades, un hecho histórico que tiene como protagonista a uno de los personajes más polémicos y fascinantes del noreste mexicano: Santiago Vidaurri.
La unión: el plan de Vidaurri
Todo comenzó el 19 de febrero de 1856. En ese entonces, Santiago Vidaurri, gobernador de Nuevo León, emitió un decreto por cuenta propia mediante el cual anexaba Coahuila a su estado .
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La decisión, tomada en el contexto de la lucha contra la dictadura de Antonio López de Santa Anna, buscaba expandir su dominio en la región norte y hacer frente a amenazas externas como los ataques de indios bárbaros y filibusteros texanos .
El gobierno del presidente Ignacio Comonfort rechazó de inmediato la medida y ordenó a Vidaurri renunciar. Sin embargo, el caudillo neolonés se mantuvo firme y se comprometió a realizar un plebiscito para que la población decidiera.
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La consulta se llevó a cabo el 5 de febrero de 1857 y el resultado fue favorable a Vidaurri: 4,056 votos a favor de la unión contra 260 en contra, aunque las poblaciones de Saltillo y Ramos Arizpe se opusieron .
Con este resultado, el Congreso Constituyente reconoció formalmente al Estado de Nuevo León y Coahuila, y el 4 de octubre de 1857 se juró la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Nuevo León y Coahuila.
La nueva entidad, con capital en Monterrey, abarcaba una superficie de 215,750 kilómetros cuadrados y contaba con una población de 221,119 habitantes . Sus habitantes recibieron un peculiar gentilicio: "nuevoleocoahuilenses" .
La ruptura: Juárez contra Vidaurri
La alianza entre Vidaurri y Benito Juárez, forjada durante la Guerra de Reforma, comenzó a resquebrajarse cuando el gobernador se negó a aportar recursos de las aduanas de Nuevo León y Coahuila para la lucha contra la invasión francesa .
En enero de 1864, Juárez llegó a Saltillo perseguido por las fuerzas imperialistas. Ahí, los saltillenses le solicitaron la separación de Coahuila, pero el presidente aún confiaba en llegar a un acuerdo con Vidaurri .
Decidido a negociar, Juárez viajó a Monterrey para entrevistarse con el gobernador. Sin embargo, el encuentro resultó una afrenta: Vidaurri lo recibió con hostilidad y ordenó despojar al presidente de los cañones que transportaba el regimiento de su escolta . Para algunos historiadores, aquel acto de desacato fue la gota que derramó el vaso.
Al regresar a Saltillo, Juárez tomó una decisión histórica. El 26 de febrero de 1864 expidió el decreto que separaba definitivamente a Coahuila de Nuevo León, restableciendo su carácter de Estado libre y soberano dentro de la Federación Mexicana. Como primer gobernador y jefe militar de la entidad, nombró a Andrés S. Viesca.
El trágico final de Vidaurri
La separación no fue el final de la historia para Santiago Vidaurri. Tras romper con Juárez, el caudillo se refugió en Texas y, al ocupar los franceses Monterrey, regresó a México para ponerse al servicio de Maximiliano de Habsburgo, primero como consejero imperial y después como ministro de Hacienda .
Con el triunfo de la República en 1867, Porfirio Díaz dio un plazo para que los partidarios del Imperio se entregaran. Vidaurri no acató la orden y fue arrestado. El 8 de julio de 1867 fue fusilado por la espalda en la plaza de Santo Domingo, en la Ciudad de México, como traidor a la Patria .
Sus últimas palabras, según la tradición, fueron: "Deseo que mi sangre sea la última derramada y que México sea feliz" . Sus restos descansan en una capilla privada en el rancho de Mesa de Cartujanos, cerca de Lampazos de Naranjo, Nuevo León .
