La Ciudad de México enfrenta un momento de profunda indignación tras los recientes avances en el proceso legal contra Flor "N", una mujer de 77 años señalada por la muerte de Moni, una perrita de 15 años. Lo que comenzó como la desaparición de una mascota vulnerable en la alcaldía Coyoacán, se ha transformado en un expediente judicial que pone bajo la lupa décadas de presunta violencia sistemática contra los animales en la colonia Xotepingo.
Video de vigilancia: La prueba clave que delató a Flor 'N'
Moni, quien padecía ceguera y sordera debido a su avanzada edad, desapareció el pasado 27 de mayo de 2024. Su propietaria, Esmeralda Yarce, logró obtener grabaciones de vigilancia donde se observa a Flor "N" sustrayendo a la perrita para ingresarla a su domicilio. Pese a ser confrontada, la vecina negó los hechos.
La búsqueda terminó en tragedia cuando el cuerpo de Moni fue hallado enterrado en una jardinera de la sospechosa. "La encontramos justo debajo de su ventana", declararon familiares, confirmando las sospechas que la comunidad de Xotepingo albergaba desde hace años.
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El dictamen forense: Pruebas de un acto de crueldad extrema
La necropsia practicada por especialistas fue determinante. El dictamen reveló que Moni no murió por causas naturales, sino por un choque neurogénico, resultado de un dolor extremo. El reporte forense confirmó lesiones por objetos romos y fuerza física excesiva.
Este hallazgo validó el apodo de la "Mataperros de Xotepingo". Según testimonios vecinales, Flor "N" habría operado bajo este esquema durante más de 20 años.
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"Ha utilizado el engaño para ganarse la confianza de los dueños o recoger animales callejeros para después desaparecerlos", señalan denuncias de la comunidad.
Vinculan a proceso a la "Mataperros de Xotepingo" en Coyoacán por muerte de Moni
A 15 meses de los hechos, Flor "N" ha sido finalmente vinculada a proceso por maltrato y crueldad animal. Sin embargo, su edad (77 años) le permite llevar el proceso en libertad bajo medidas cautelares, lo que ha encendido el debate sobre la impunidad en delitos contra seres sintientes.
Activistas y vecinos mantienen una alerta permanente, argumentando que la senectud no debe ser un atenuante ante conductas reincidentes. El caso de Moni hoy es el estandarte de una exigencia clara: endurecer las penas y garantizar que ningún agresor, sin importar su edad, represente un riesgo para la sociedad.
