En la Cámara de Diputados, en la segunda ronda de entrevistas a los aspirantes a encabezar la Auditoría Superior de la Federación (ASF), se presentó el actual titular del organismo, David Colmenares, que busca la reelección.
Al iniciar su intervención, recordó que hace ocho años pasó por el mismo proceso con resultados positivos y dijo esperar que el hecho se repita.
Sin enfrentar cuestionamientos fuertes, Colmenares Páramo dijo que la Auditoría debe tener continuidad, es decir, abogó por ser reelecto, al considerar que la institución va bien y “está viva”.
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Planteó que la ASF no solo debe enfocarse en buscar sanciones por el uso irregular de recursos, sino que debe mejorar su desempeño real.
El organismo no es de “aplausos” ni de “declaraciones”, sino de trabajo con evidencias y rigor técnico.
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Dijo que la “nueva Auditoría” que él impulsó ha privilegiado un trabajo colaborativo con los entes fiscalizados para crear “conciencia” sobre el adecuado uso de los recursos públicos.
Agregó que el auditor necesita ser neutral, refrendó que la ASF “está viva”, está capacitando a su personal y ha avanzado con resultados en las auditorías y en la modernización de sus procesos.
Juan José Serrano, al realizar su entrevista, el excontralor de la Ciudad de México en la época del gobierno de la ahora Presidenta Claudia Sheinbaum, Juan José Serrano, se declaró competente para encabezar la ASF.
Indicó que su objetivo al buscar el puesto es fortalecer el Sistema Nacional de Fiscalización, aunado a que el pueblo de México merece una institución fiscalizadora que esté “a la altura”.
Planteó cinco ejes de cambio para fortalecer la fiscalización en el país, incluyendo una actuación apegada a los principios de legalidad, honradez y austeridad.
Consideró que la Auditoría “requiere un cambio importante” y que la fiscalización sea un baluarte para el país.
Habló de reestructurar a fondo la institución e implementar un cambio sustantivo, para que pueda cumplir sus funciones, y ello pasa por reducir áreas que no están funcionando como deberían, ello, en referencia a la auditoría especial de seguimiento porque está generando un cuello de botella, aunado a que no se conforma por personal debidamente especializado.
Comprometió que con él, la fiscalización no caerá en el “letargo”. A la Auditoría le falta contundencia, que sus facultades sancionatorias no se queden estancadas, planteó.
Señaló que se requiere que sus sanciones sean firmes, un nuevo liderazgo técnico, mejorar procesos de seguimiento con el Sistema Nacional de Fiscalización.
Hay “debilidad” en el servicio de fiscalización de carrera, lo que da paso a auditorías poco firmes. En consecuencia, anotó, es necesario redoblar la profesionalización del personal.
Adelantó que si es electo, replicará aspectos del método de trabajo que aplicó en la Contraloría de la Ciudad de México.
Ante la exigencia de resultados, consideró necesario fortalecer la coordinación y colaboración con otras instituciones de fiscalización, anticorrupción y en materia judicial.
Habrá “cero tolerancia” a la corrupción y ello se reflejará en más denuncias y mayor recuperación de recursos a partir de la realización de auditorías con mayor sustento.
Indicó que promoverá la realización de más auditorías de tipo forense, para cerrar la puerta a la impunidad y lograr que el uso ilícito del erario sea sancionado.
Las auditorías forenses deberán estar blindadas para evitar que sean objeto de presiones, dijo.
Ofreció dar mayor seguimiento a las denuncias presentadas ante la autoridad penal y administrativa e implementar una política de “cero tolerancia” ante toda irregularidad detectada en el ejercicio de fiscalización e incluso, con respecto a la conducta de su personal.
