El coordinador ejecutivo de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe), Víctor Hugo Páramo Figueroa, afirmó que la congestión vial que se vive en la Zona Metropolitana del Valle de México no es sólo un problema de tráfico, sino la expresión de modelo urbano que ya no responde a las necesidades actuales de movilidad.
Al encabezar el Foro: “Congestión Vial en la Zona Metropolitana del Valle de México: el problema que dejamos de discutir”, dijo que la gente debe entender que medidas como el programa Hoy No Circula, son instrumentos de salud pública para controlar la demanda vehicular.
Páramo Figueroa señaló que el objetivo del foro permitirá retomar la conversación con base en datos, evidencia y voluntad política, convocando a los sectores público y privado para construir soluciones efectivas y sostenibles.
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El director general de Autotransporte Federal de la SICT, Jorge Sánchez explicó que el sistema de transporte del país se apoya en una red federal de más de 51 mil kilómetros, con cerca de 19 mil kilómetros de ejes troncales que conectan las principales regiones y facilitan el movimiento de carga.
En estas autopistas, el transporte pesado circula sin problemas estructurales de congestión, a velocidades promedio de entre 65 y 70 km/h. Sin embargo, al ingresar a zonas metropolitanas, la velocidad puede disminuir hasta 15 km/h, lo que afecta la logística y aumenta riesgos y emisiones.
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Por su parte, José Alfonso Iracheta Carroll, subsecretario de Ordenamiento Territorial, Urbano y Vivienda de la Sedatu, dijo que “la congestión en el Valle de México es resultado de una política de movilidad que, durante décadas, ha privilegiado la expansión de infraestructura vial sobre el fortalecimiento del transporte público”. Explicó que ampliar vialidades genera un fenómeno conocido como “tránsito inducido”: en el corto plazo parece aliviar la congestión, pero en pocos meses incentiva un mayor uso del automóvil, la compra de más vehículos y viajes más largos, agravando el problema original.
De acuerdo con los estudios presentados, la inversión en infraestructura vial tiene un efecto directo en el crecimiento del parque vehicular, lo que demuestra que no es una solución estructural a la congestión.
Por ello, señaló que es necesario reorientar el gasto público hacia transporte público, movilidad activa y mejor conectividad en zonas periféricas.
