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El modelo mexicano contra las drogas, basado en la militarización, parece que se está convirtiendo en fuente de inspiración en otras democracias, aunque con matices muy claros.
Es el caso de Bélgica, en donde está en curso el despliegue de militares en las calles para aplacar la violencia entre bandas criminales que se disputan los mercados de drogas.
Se trata de un contingente de un máximo de 200 soldados que patrullarán las calles durante tres meses.
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Como parte de un acuerdo alcanzado en el Parlamento Federal. El operativo contempla primero intervenir en la capital de Europa, Bruselas, y el segundo puerto más grande de Europa, Amberes, más adelante se extenderá a la ciudad de Lieja.
Aunque, a diferencia del modelo mexicano, en Bélgica la idea no es depender del ejército, ni que sea parte de una estrategia de escalada. El acuerdo es muy preciso: transcurridos esos tres meses, el número de militares bajará a 90.
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El acuerdo involucró al primer ministro Bart De Wever, a la ministra de Justicia Annelies Verlinden y el ministro de Trabajo, David Clarinval, todos miembros de diferentes partidos, por lo que fue necesario llegar a un consenso, es decir, no se impuso una sola visión, sino que fue la suma de diferentes posiciones políticas.
Entre sus primeras misiones estará la de patrullar zonas caracterizadas por violencia criminal, así como focos rojos, como son los lugares de culto judío, esto como consecuencia de la guerra en Oriente Próximo.
La intervención del Ejército fue solicitada por la policía federal en virtud de un artículo de la Ley de Policía. Los militares estarán subordinados al Plan de Acción Integral de Policía diseñado para combatir la violencia relacionada con los mercados de drogas.
El número máximo de 200 militares fue establecido pensando en la rotación del personal y para mantener los objetivos del operativo que es una cobertura de 24 por 24 horas.
“Hablamos de cientos de militares. Usted sabe que, si pone 200 militares en la calle, trabajando sin parar 24 por siete, son tres equipos. Tienes que multiplicar por tres, es decir, no son 200 militares, sino 600 militares los que vas a poner en la calle, claro, no en un solo momento”, mencionó Theo Francken, ministro Def- Bélgica.
En ciudades como Bruselas, la problemática relacionada con las drogas va en aumento. Los casos que recibe la Corte casi se han duplicado, de 598 en 2020 a mil 15 en 2025. La violencia igualmente ha ido en aumento. El Tribunal de Primera Instancia francófono registró en 2025 177 casos relacionados con homicidios y tentativas de homicidio, mientras que en 2022 fueron 126.
Bélgica responde al desafío, dice sí al uso de las fuerzas armadas contra las drogas, pero con plazos de tiempo limitados y específicos, despliegue de número de efectivos en escala descendente y mando totalmente policíaco, es decir, civil.
