La tensión en el Medio Oriente alcanzó un nuevo pico este viernes por la noche tras el impacto de un misil de racimo lanzado desde Irán contra zonas civiles en el centro de Israel.
El proyectil alcanzó un edificio de departamentos en la localidad de Shoham, ubicada a tan solo cuatro kilómetros del Aeropuerto Internacional Ben Gurión.
Pese a la magnitud del ataque y el incendio forestal, estructural que se originó en la planta superior del inmueble, los servicios de emergencia no han reportado personas heridas hasta el momento.
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El ataque se registró alrededor de las 19:30 hora local, activando las sirenas antiaéreas en toda la zona metropolitana de Tel Aviv.
Equipos de bomberos se desplazaron de inmediato a Shoham para extinguir las llamas y realizar labores de búsqueda entre los escombros.
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Dispersión de submuniciones y daños en zonas aledañas
El Ejército israelí confirmó que, con alta probabilidad, el arma utilizada fue un misil de racimo, una tecnología diseñada para fragmentarse en el aire y liberar decenas de bombas más pequeñas.
Este efecto se hizo visible en la ciudad de Rishon Lezion, a unos 11 kilómetros de distancia, donde varias de estas submuniciones cayeron sobre una zona de estacionamientos, provocando el incendio de múltiples vehículos particulares.
Este tipo de armamento representa un desafío crítico para la seguridad civil, ya que las submuniciones pueden dispersarse en un radio de hasta 10 kilómetros.
Riesgo latente en el entorno del Aeropuerto Ben Gurión
La proximidad del ataque al principal aeropuerto del país subraya la vulnerabilidad de la infraestructura estratégica. Aunque el aeródromo reabrió parcialmente el pasado domingo, la zona continúa siendo un objetivo recurrente.
Recientemente, localidades vecinas como Yehud han sufrido pérdidas humanas por ataques similares, recordando que el 50 por ciento de los misiles disparados por Irán desde finales de febrero incorporan este tipo de ojivas fragmentarias.
Adicionalmente, se reportó un impacto previo en una granja cercana a Holon, al sur de Tel Aviv, que afectó viviendas y almacenes.
Mientras la censura militar restringe la publicación de daños en sitios críticos por motivos de seguridad, la población civil permanece en alerta ante esta ofensiva entre Irán e Israel.
