Un grupo de arqueólogos que estudia las milenarias inscripciones en el famoso Valle de los Reyes, en Egipto, ha descubierto evidencias fascinantes. Se trata de una serie de grafitis turísticos en Egipto dejados por viajeros procedentes de la India hace casi 2,000 años.
El hallazgo, reportado originalmente por Live Science, arroja nueva luz sobre la globalización en la antigüedad.
En total, se han identificado unos 30 textos grabados en antiguas lenguas índicas sobre las paredes de las tumbas reales. Uno de los viajeros más entusiastas parece haber sido un hombre llamado Cikai Korran. Este antiguo turista escribió su nombre al menos ocho veces en tamil antiguo en distintos puntos de la necrópolis, dejando una huella imborrable de su paso por el lugar.
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Un detalle que ha desconcertado a los investigadores es la ubicación de una de sus firmas. La rúbrica de Korran se encuentra a unos 5 o 6 metros de altura sobre la entrada de la tumba de Ramsés IX.
Hasta el momento, se desconoce qué método o estructura utilizó este viajero para lograr grabar su nombre a tal elevación, lo que añade una capa de misterio a estos grafitis turísticos en Egipto.
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Viajeros, comerciantes y diplomáticos milenarios
Las inscripciones datan aproximadamente de los siglos I al III d.C., una época en la que Egipto ya formaba parte del vasto Imperio Romano. En aquel periodo, el Valle de los Reyes ya era considerado un destino de gran interés histórico y turístico, similar a como lo es en la actualidad para millones de personas.
Los historiadores plantean diversas teorías sobre la identidad de estos autores. Cikai Korran pudo haber sido un comerciante próspero, un diplomático en misión oficial o incluso un mercenario. Lo que está claro es su deseo de trascender: "Cikai Korran vino aquí y vio", reza una de sus inscripciones, imitando el espíritu de los viajeros modernos que buscan inmortalizar su experiencia.
Otro nombre que destaca es el de Indranandin, quien dejó un mensaje en sánscrito autodenominándose "enviado del rey Kshaharata". Dado que la ruta entre la India y Roma estaba muy activa, es probable que este mensajero atravesara el Valle de los Reyes en su trayecto hacia la capital imperial.
Estos grafitis turísticos en Egipto confirman que las rutas comerciales del océano Índico y el mar Rojo facilitaban un flujo constante de personas y mercancías.
Puertos como Berenike servían como puertas de entrada para estos aventureros que, entre especias y textiles, también traían su cultura.
El descubrimiento refuerza la evidencia de una presencia significativa del sur de Asia en el antiguo Egipto romano. Es un recordatorio de que el deseo de viajar y dejar una marca personal en el mundo es una característica humana que ha persistido por milenios.
