Un magistrado federal en Nueva York puso punto final a la pretensión de un viajero alemán que exigía una reparación económica de 100 mil dólares tras una experiencia gastronómica en la Gran Manzana.
Faycal Manz, ingeniero de profesión, entabló una batalla legal contra el establecimiento Los Tacos No. 1 al considerar que su salsa verde representaba un peligro físico y emocional debido a su intenso nivel de picante.
El percance tuvo lugar en la concurrida zona de Times Square, donde el demandante consumió el platillo que, según sus declaraciones, le provocó una taquicardia inmediata registrada por su dispositivo inteligente.
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Manz sostuvo ante el tribunal que su origen geográfico, en una localidad donde no se consume comida condimentada, lo convertía en una víctima de un "shock" inesperado por la potencia del aderezo.
El picante como identidad gastronómica
Tras analizar el caso, el juez Dale Ho emitió una resolución de 12 páginas en la que desestimó por completo las quejas del turista.
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El juzgador aclaró que los locales de comida no poseen el deber jurídico de alertar a los comensales sobre el picante, ya que este es un componente esencial y previsible de la cocina mexicana, el cual los clientes suelen buscar deliberadamente.
El fallo enfatizó que el demandante pudo haber evitado el incidente con una simple consulta digital sobre los ingredientes típicos de la región antes de realizar su pedido.
Para el magistrado, el hecho de que la salsa fuera picante no constituía una falla del restaurante, sino que cumplía con su "razón de ser" dentro del menú.
Un historial de litigios tras las vacaciones
El intento de Manz por responsabilizar a la taquería se suma a otros procesos legales que el ingeniero inició tras concluir su visita por los Estados Unidos.
Este desenlace judicial protege la autenticidad de las recetas tradicionales frente a reclamos basados en la falta de conocimiento cultural de los visitantes extranjeros.
El caso ha generado revuelo en medios internacionales como un ejemplo de las demandas inusuales como fue el caso del turista alemán, el cual llegó a los tribunales de Manhattan.
