La línea entre la tecnología y el crimen ha alcanzado una frontera aterradora estos últimos días. Lo que comenzó como una serie de tragedias aisladas en moteles de Corea del Sur se transformó en un debate global sobre el uso de la inteligencia artificial en actos ilícitos. Los investigadores han pasado semanas intentando entender si las muertes de varios jóvenes fueron realmente accidentales o parte de un plan calculado, pero la clave del misterio no estaba en la escena del crimen, sino dentro de un smartphone donde se gestaron los asesinatos con ChatGPT.
El historial que delató los asesinatos con ChatGPT
La policía del distrito de Gangbuk, en Seúl, dio un giro drástico al caso de una mujer de 21 años, identificada únicamente como Kim. Según los reportes del diario Chosun, la joven fue vinculada inicialmente con la intoxicación de tres hombres en distintos moteles, lo que causó la muerte de dos de ellos el 28 de enero y el 9 de febrero.
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Aunque la sospechosa alegó que solo pretendía que las víctimas "durmieran tras una discusión", el peritaje forense de su teléfono móvil reveló una realidad mucho más oscura: una serie de consultas específicas sobre dosis letales para concretar los asesinatos con ChatGPT.
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La advertencia de muerte que Kim ignoró
Los detalles de la investigación muestran que la joven consultó repetidamente al ‘chatbot’ sobre la mezcla de fármacos sedantes con alcohol antes de cometer los presuntos crímenes. Entre las preguntas registradas se encontraban dudas inquietantes como: “¿Qué pasa si se toman pastillas para dormir con alcohol?”, “¿Qué cantidad es peligrosa?” o “¿Puede causar la muerte?”.
A pesar de que la herramienta advirtió explícitamente que dicha combinación podía “ser mortal”, Kim ignoró las alertas y procedió a administrar las sustancias. Este rastro digital es ahora la prueba reina de la premeditación en los asesinatos con ChatGPT.
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De "muerte por lesiones" a homicidio calificado
Tras el análisis de las nuevas evidencias, la fiscalía elevó los cargos contra la mujer. El informe policial destaca que, tras el primer incidente, la joven incluso duplicó la dosis administrada a sus siguientes víctimas para asegurar el resultado. Gracias al historial de búsquedas, la imputación cambió de “muerte por lesiones” a “homicidio”, al considerar que existía una intención clara de matar.
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Actualmente, las autoridades remitieron una evaluación psicológica de la sospechosa para concretar los términos de la acusación final en este caso sin precedentes de asesinatos con ChatGPT.
Con información de EFE.
