ENTREVISTAS LUIS CÁRDENAS

Madre identifica a su hijo en Semefo y encara a Sheinbaum

El caso de Jonathan Romero y Carlos Ignacio es una muestra clara de la complicidad y el desorden institucional.

El dolor de la notificación oficial se agravó por la falta de tacto de las autoridades.
El dolor de la notificación oficial se agravó por la falta de tacto de las autoridades.Créditos: Canva.
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Entrevistas Socorro Gil.

La indolencia gubernamental y la crisis de desapariciones en México han alcanzado un punto de extrema tensión. Socorro Gil Guzmán, madre buscadora y activista fundadora del colectivo "Memoria, Verdad y Justicia" en Acapulco, Guerrero, alzó la voz de manera contundente tras confirmarse el hallazgo de los restos de su hijo, Jonathan Romero, desaparecido en 2022 por policías municipales.

Ante el anuncio de que la presidencia de Claudia Sheinbaum pedirá la intervención de la Fiscalía General de la República (FGR), Gil Guzmán mostró profunda desconfianza y criticó severamente la postura de la mandataria, asegurando que la jefa del Ejecutivo Federal aún duda del nivel de impunidad y revictimización que sufren las familias en las fiscalías locales.

Jonathan Romero: cuatro años oculto en el Semefo de Guerrero

El caso de Jonathan Romero y Carlos Ignacio es una muestra clara de la complicidad y el desorden institucional. Ambos jóvenes fueron detenidos por elementos de la policía municipal; Carlos apareció sin vida al día siguiente, pero de Jonathan no se supo nada durante años. A finales de 2025, la persistencia de Socorro Gil la llevó a identificar la fotografía de un cráneo en el Servicio Médico Forense (Semefo), cuyos estudios genéticos resultaron positivos apenas hace unos días, confirmando que las autoridades estatales tuvieron los restos ocultos desde 2022 sin realizar confrontas genéticas ni subirlos al registro nacional.

"Fueron años de dolor, años de incertidumbre de no saber a dónde estaba mi hijo y ellos lo tenían allí en Semefo", reclamó la activista.

El dolor de la notificación oficial se agravó por la falta de tacto de las autoridades, quienes rompieron todo protocolo de dignidad humana. "Hace menos de 8 días me dieron la notificación oficial que antes me la hizo el fiscal por teléfono, que realmente también fue una llamada que no debieron haberlo hecho así, que por teléfono nos dijeran que fueron los restos positivos. Aunque nosotras ya lo esperábamos, de verdad fue bien duro, fue bien difícil, y todas esas pues rompen los protocolos que ellos tienen para una notificación digna", sentenció.