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La política y diputada local, Paola Gárate, ha decidido dejar atrás el miedo para alzar la voz contra la crisis de inseguridad que azota a Sinaloa. En una entrevista exclusiva con Luis Cárdenas, la legisladora no solo denunció las constantes amenazas que ha recibido, sino que recordó el traumático episodio de su secuestro en 2021, un suceso que marcó un antes y un después en su trayectoria profesional y personal.
Lejos de sentirse una heroína, la diputada subraya que su activismo responde a una necesidad de justicia para quienes no tienen voz. “Más bien siento que pues no ha tocado de otra, no he tenido opción. Hay gente que han levantado y que no pueden decir nada ni denunciar, porque está en juego que al siguiente no solo lo levanten, sino que los maten”, relató durante el espacio informativo.
Un llamado desesperado a las autoridades
La situación para los representantes populares en la región se ha vuelto insostenible. Paola Gárate ha sido enfática al señalar que las medidas cautelares y las solicitudes de seguridad han sido ignoradas o minimizadas por parte de las instancias gubernamentales. A pesar de haber sido encañonada en octubre pasado y de recibir amenazas directas, como coronas fúnebres en su domicilio, la respuesta oficial sigue siendo insuficiente.
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“No es cómodo pedir seguridad, no quiero traer guaruras, quiero seguridad para Sinaloa, para todas las y los sinaloenses, pero ya son seis agresiones, no quiero una séptima”, declaró con firmeza, cuestionando la falta de empatía de las autoridades federales ante la crisis de violencia que se vive actualmente en el estado.
El contexto de la "narcoelección"
Durante la conversación, la diputada recordó cómo, durante la elección de 2021, la presión del crimen organizado fue evidente con el objetivo de favorecer a ciertos candidatos. Este relato se ve ahora respaldado por las investigaciones internacionales que señalan nexos preocupantes en la administración local.
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“No fue fácil para mí hablar de esto, yo vivo en Culiacán. Pero lo que no soporté, y por eso empecé a decirlo, fue escuchar de boca de la presidenta decir que faltaban más pruebas”, puntualizó Paola Gárate, quien sostiene que la verdad debe prevalecer por encima de las narrativas oficiales que intentan ocultar una realidad documentada tanto por ciudadanos afectados como por agencias internacionales.
