Audio relacionado
En entrevista para MVS Noticias con Diana Alcaraz, en ausencia de Luis Cárdenas, Gonzalo Monroy, especialista en temas energéticos, analizó el complejo panorama que enfrenta el precio de los combustibles a nivel global.
Esta sacudida en los mercados responde a la extrema volatilidad generada por la escalada de tensiones militares entre Estados Unidos, Israel e Irán, situación que ha impactado directamente en los costos del crudo. El mayor foco de alerta se centra en el posible cierre del Estrecho de Ormuz, una arteria estratégica por donde transita más del 20% del petróleo mundial, lo que mantiene bajo presión a los mercados financieros y amenaza con redefinir los precios de la energía a escala internacional.
El "efecto Trump" y la escalada de precios
La incertidumbre se intensificó tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, en su red social Truth Social, donde afirmó que Estados Unidos podría "abrir fácilmente" el Estrecho de Ormuz y tomar control de la producción petrolera iraní. Estas palabras, calificadas por especialistas como una forma de manipulación del mercado, provocaron un aumento drástico en los precios.
Como resultado, los futuros del crudo West Texas Intermediate (WTI) repuntaron un 11%, superando los 111 dólares por barril, marcando su mayor alza desde el año 2020. Por su parte, el Brent avanzó un 7.78%, cerrando en 119.3 dólares por barril. Ante este escenario, en regiones como Europa ya se plantean planes de racionamiento de combustible.
¿Cuál es la situación real en México?
A pesar del convulso entorno global, el Gobierno de México ha intentado contener el impacto mediante una estrategia de precios topados en acuerdo con el sector gasolinero. Bajo este esquema, la gasolina Magna mantiene un techo de 24 pesos por litro, mientras que el diésel se ha fijado en 28.50 pesos. No obstante, la gasolina Premium, al no contar con los mismos estímulos, ya ronda los 30 pesos en diversas regiones del país.
Al respecto, Gonzalo Monroy detalló las tres implicaciones críticas que esta política de control representa para la economía nacional:
- Sacrificio fiscal: Para sostener estos precios, la Federación ha dejado de recaudar el IEPS, lo que pone en riesgo la meta de ingresos de más de 460,000 millones de pesos proyectada para este año.
- Costos ocultos y márgenes bajo presión: El control no es gratuito; es sostenido en gran medida por Pemex, que otorga descuentos extraordinarios a sus distribuidores, y por los propios empresarios gasolineros, quienes han tenido que sacrificar sus márgenes de ganancia para no rebasar los topes oficiales.
- Migración en el consumo: La brecha de precios —que en ocasiones supera los 4 pesos— ha provocado que miles de usuarios de gasolina Premium migren al consumo de Magna, generando una presión atípica sobre los inventarios de la gasolina regular.
Perspectivas y sostenibilidad
Monroy advirtió que, aunque la administración actual busca evitar el costo político de un "gasolinazo", la situación es compleja. "El gobierno... va a ser capaz totalmente de hacer lo que tenga que hacer para mantener esos precios", señaló el experto, recordando que en crisis anteriores se han destinado más de 300,000 millones de pesos en subsidios y estímulos fiscales.
Más allá de las gasolinas, otros energéticos también muestran incrementos: el gas natural ha crecido casi un 30% y la turbosina un 60%, lo que eventualmente repercutirá en el costo del transporte aéreo.
En conclusión, la volatilidad continuará mientras persista el conflicto y las declaraciones políticas sigan influyendo en un mercado que, según Monroy, está operando bajo una realidad sumamente inestable. Por ahora, el consumidor mexicano cuenta con la protección de los precios topados, pero el costo de esta medida recae directamente sobre la hacienda pública.
