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En entrevista con Sheila Amador, para MVS Noticias; Ricardo Pascoe Pierce, exembajador de México en Cuba explicó cómo el gobierno de Cuba reconoció por primera vez conversaciones con el gobierno de Trump.
Pascoe Pierce destacó que la presencia de Raúl Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, en la primera fila de la conferencia de prensa de Díaz-Canel no es casualidad.
Según el exembajador, la familia Castro parece estar utilizando al actual presidente como su emisario para abrir formalmente la negociación ante el público, indicando que "ya es hora de abrir la negociación al público porque viene algo importante".
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Una negociación bajo presión y gestos de "buena fe"
A diferencia de las pláticas sostenidas con la administración de Barack Obama en 2016, que Pascoe describió como una "negociación con zanahoria", el acercamiento actual con Donald Trump se percibe como una "negociación con garrote", mucho más dura y difícil de evadir para la isla.
En este contexto, la liberación de 51 presos políticos por parte del gobierno cubano es interpretada como una "oferta de buena fe" necesaria en las negociaciones diplomáticas de alto nivel.
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Los temas sobre la mesa podrían incluir desde un cambio en el modelo económico y político hasta posibles amnistías generales para dirigentes cubanos acusados en cortes internacionales.
Pascoe sugirió que se podría estar discutiendo la salida de líderes hacia países como Rusia y la formación de un gobierno de transición.
El "Plan Marshall" para evitar el colapso humanitario
La situación interna en la isla es descrita como "apocalíptica", con una crisis energética y humanitaria que ha llevado a la población a quemar basura en las calles de La Habana como forma de protesta política.
Para que cualquier cambio de régimen sea exitoso y legítimo ante el pueblo cubano, Pascoe argumentó que será necesario un rescate económico masivo financiado por Estados Unidos, similar al Plan Marshall aplicado en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.
Este eventual cambio de sistema en Cuba no solo transformaría la vida en la isla, sino que tendría un "profundo impacto en toda América Latina", marcando el fin de una era en la política regional.
