Instituciones financieras de Brasil han comenzado a consultar a bancos y especialistas mexicanos para prepararse ante las posibles consecuencias de la decisión del Gobierno de Estados Unidos de designar como organizaciones terroristas a los dos principales grupos criminales brasileños.
De acuerdo con personas familiarizadas con el tema, representantes del sector bancario brasileño han sostenido reuniones y conversaciones con consultores y entidades que operan en México para conocer cómo enfrentar los riesgos regulatorios y financieros derivados de este tipo de medidas.
El objetivo es aprender de la experiencia mexicana, particularmente después de que autoridades estadounidenses adoptaron acciones contra instituciones financieras acusadas de facilitar operaciones relacionadas con el lavado de dinero procedente del narcotráfico.
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Entre las principales preocupaciones de los bancos brasileños se encuentra la identificación de clientes que pudieran tener vínculos con organizaciones criminales, incluso cuando no aparezcan formalmente en listas de sanciones o vigilancia internacional.
Especialistas en cumplimiento normativo advierten que las nuevas designaciones obligarán a las instituciones financieras a reforzar sus procesos de debida diligencia y monitoreo de operaciones.
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La preocupación aumentó después de que la administración del presidente Donald Trump designó este año como organizaciones terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV), dos de las estructuras criminales más poderosas de Brasil.
El PCC ha sido vinculado por las autoridades brasileñas con redes de lavado de dinero, distribución de combustibles y operaciones a través de empresas fintech, mientras que el Comando Vermelho mantiene una fuerte presencia en Río de Janeiro y otras regiones del país.
Las designaciones recuerdan las medidas aplicadas por Washington contra diversos cárteles mexicanos al inicio del actual mandato de Trump. Meses después, la Red de Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (FinCEN) bloqueó a tres instituciones financieras mexicanas del sistema estadounidense, una decisión que provocó ajustes en todo el sector bancario nacional.
Ante este escenario, las entidades brasileñas buscan entender cómo reaccionaron los bancos mexicanos, qué mecanismos implementaron para reforzar sus controles y de qué manera equilibraron las exigencias estadounidenses con las disposiciones legales de sus respectivos países.
La Federación Brasileña de Bancos (Febraban) aseguró que las instituciones financieras cuentan con mecanismos para prevenir el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo, aunque reconoció que las consultas internacionales son naturales debido a la complejidad y novedad de las medidas anunciadas por Washington.
Según la organización, resulta indispensable comprender el alcance de las designaciones y sus posibles implicaciones para las operaciones financieras en América Latina.
Con Información de Bloomberg
