BBVA México redujo de 1.8 a 1.2 por ciento su pronóstico de crecimiento económico para 2026, al anticipar una menor inversión y una desaceleración del consumo privado, dos de los principales motores de la economía nacional.
Durante la presentación del informe Situación México, Saidé Salazar, economista principal de la institución financiera, explicó que el país atraviesa una dinámica económica marcada por distintos ritmos de crecimiento en la demanda interna, la demanda externa y las finanzas públicas.
La especialista señaló que el consumo y la inversión han mostrado señales de debilidad desde principios de año, aunque la demanda de bienes manufacturados mexicanos por parte de Estados Unidos ha permitido sostener parte de la actividad económica a través de las exportaciones.
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BBVA estima que la Copa del Mundo brindará un impulso temporal a la economía durante el segundo trimestre de 2026; sin embargo, considera que la debilidad de la demanda interna persistirá durante la segunda mitad del año.
Salazar destacó que la inversión fija bruta continúa mostrando una contracción significativa, particularmente en maquinaria y equipo, segmento que acumula una caída de 6.5 por ciento hasta marzo de este año, después de haber registrado un descenso de 6.4 por ciento en 2025.
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Según el análisis del banco, la incertidumbre asociada a las políticas comerciales de Estados Unidos, la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y los cambios recientes en el entorno institucional y regulatorio han afectado las decisiones de inversión de las empresas.
La economista indicó que la implementación de la reforma judicial también ha generado dudas entre inversionistas y compañías respecto a la resolución de controversias relacionadas con contratos, propiedad y temas fiscales.
Ante este panorama, BBVA ajustó a la baja su previsión de crecimiento para 2026, aunque mantiene una expectativa de recuperación gradual para 2027, cuando estima una expansión económica de 1.8 por ciento.
El banco considera que una menor incertidumbre comercial, una mayor demanda externa y el desarrollo de contratos mixtos en el sector energético podrían contribuir a mejorar las perspectivas económicas en los próximos años.
Asimismo, destacó que el avance de proyectos energéticos y de infraestructura representa una oportunidad para atraer nuevas inversiones y fortalecer el crecimiento económico de mediano plazo.
