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En un momento de máxima tensión diplomática, el gobierno de México mantiene una postura confrontativa frente a Estados Unidos al exigir respuestas claras sobre la captura de Ismael "El Mayo" Zambada ocurrida hace dos años.
En entrevista con Sheila Amador para MVS Noticias, Guillermo Valdés Castellanos, analista en seguridad y exdirector del CISEN, ofreció una lectura profunda sobre esta crisis, advirtiendo que el trasfondo real no es una violación a la soberanía, sino una profunda crisis de confianza y la resistencia federal a combatir la narcopolítica.
El origen de la ruptura: La herencia del sexenio pasado
De acuerdo con Valdés Castellanos, la situación actual es el resultado directo de la política de seguridad implementada en la administración anterior, la cual congeló la colaboración en el combate al narcotráfico.
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"Hay que entender esto como parte del conflicto que se inicia desde el sexenio pasado en el que el nivel de colaboración entre los dos gobiernos se afectó severamente por la política que adoptó el entonces presidente López Obrador de prácticamente no colaborar con Estados Unidos", explicó el especialista.
El exdirector del CISEN recordó hitos de este distanciamiento, como la insistente negativa mexicana sobre la producción de fentanilo en el país y la inmediata exoneración del general Salvador Cienfuegos tras ser devuelto por las autoridades estadounidenses. Bajo este ecosistema de desconfianza, la extracción de "El Mayo" Zambada -operada presuntamente por agencias de EU en complicidad con los hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán- fue un mensaje político contundente para obligar a México a cooperar.
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La "soberanía" como escudo ante la relación crimen y política
Ante los recientes reportajes periodísticos que señalan que el avión que trasladó al capo pertenecía al FBI y se encuentra en un museo, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha utilizado estos datos para reforzar la narrativa de un ataque a la soberanía nacional.
Sin embargo, Valdés Castellanos enfatiza que este argumento es una defensa para desviar la atención del problema nuclear: la exigencia de Washington de proceder contra los líderes políticos coludidos con las mafias.
"El problema en el que está Sheinbaum es que no quiere colaborar en el tema de la entrega de políticos vinculados al crimen organizado. Entonces, mientras no haya la apertura del gobierno de México para entrar en el tema de la relación crimen y política, esta crisis va a escalar", advirtió.
Al ser cuestionado sobre las declaraciones del exembajador Ken Salazar, quien negó la participación de su país en el operativo, el analista fue categórico al señalar que el gobierno estadounidense mantendrá esa postura de forma oficial para evitar un quiebre diplomático definitivo, aunque operativamente la intervención de sus agencias sea una realidad innegable.
Las herramientas de presión de Trump y el peligro para el T-MEC
La parálisis en la estrategia de seguridad compartida ocurre en un escenario crítico: la víspera de las reuniones del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en Washington para la revisión del T-MEC. El exdirector del CISEN alertó que el país se encuentra en una posición de alta vulnerabilidad frente a una administración estadounidense dispuesta a usar todo su arsenal de presión.
Entre las medidas coercitivas que el presidente Donald Trump podría implementar para forzar la cooperación de México destacan:
- Ampliación de listas negras: Elevar la lista de diez políticos sancionados a un volumen de 40 o 50 funcionarios vinculados al crimen.
- Golpes al sistema financiero: Acusar a grandes empresas o instituciones bancarias mexicanas de lavado de dinero, tal como ocurrió en el pasado con la desaparición de tres firmas financieras (entre ellas Ibanco y Casa Vector).
- Bloqueos comerciales y fronterizos: Imposición de aranceles unilaterales o el cierre total de las fronteras, un antecedente que ya se vivió en 1985 tras el asesinato del agente de la DEA, Kiki Camarena.
El especialista concluyó que la soberanía no se defiende con discursos confrontativos en las conferencias matutinas, sino mediante la reconstrucción de la confianza.
La asimetría histórica de la relación obliga a generar acuerdos bilaterales sólidos; de lo contrario, ante la inacción del Estado mexicano contra la delincuencia incrustada en la política, Estados Unidos continuará optando por la vía de las acciones unilaterales.
